Ha habido una insistente discusión durante los últimos tiempos al respecto pero finalmente la APA (American Psychiatric association), de forma en mi opinión acertada, no incluirá la adicción a las internet entre los trastornos diagnosticables que recoge en su famoso DSM (Diagnostic and Statistical Manual for Mental Disorders), uno de los más reputados en cuestión de clasificación de enfermedades mentales.
Es cierto, como hemos visto aquí en muchas ocasiones, que recibir notificaciones, mensajes, pokes, correos de remitente interesante, se activan en nuestros cerebros los mecanismos de recompensa basados en la dopamina, como cuando mantenemos relaciones sexuales o consumimos distintos tipos de drogas, pero también como cuando nos dan un premio literario, o nos piropean o muestran expresiones de afecto. Es evidente que no en todos esos casos podemos hablar de conducta adictiva y que en muchos lo que se está manifestando es la sociabilidad de los seres humanos (redes “sociables” llamábamos en Socionomía a las que favorecían el despliegue de la cualidad social)
Lo que finalmente propondrá el DSM-5, la última versión del manual que se publicará a principios de 2013 será una nueva categoría de “adicciones comportamentales” que contendrá la adicción a las apuestas pero no, como algunos proponían, la adicción a internet. Esto es así porque los miembros del grupo decidían que no existe la suficiente investigación, quedando el tema en una recomendación general de realizarla.
Incluso parece que no consideran en absoluto la adicción a las redes sociales, que entienden como nosotros que vivimos en la sociedad aumentada. Solamente se habla de adicción, de hecho, aplicando el término más allá de alcohol y drogas, cuando estamos hablando de apuestas: “Existe mucha investigación que apoya la idea de que las apuestas patológicas y los desórdenes por abuso de sustancias afectan de forma similar al cerebro, al sistema neurológico de la recompensa y la agresión. También un pobre control de impulsos caracteriza ambos tipos”, comenta O’Brien, uno de los portavoces de la asociación encargada de la redacción del DSM.
Ni siquiera los desórdenes necesitados de más investigación incluyen las redes sociales sino el “desorden por uso de juegos en internet”. Por esta inclusión se producía hace unos meses un aluvión de noticias (desde Forbes hasta Mashable pasando por muchas otras publicaciones internacionales) que afirmaban erróneamente que la APA contempplaba los trastornos por adicción a internet. Por si no queda claro, se trata de una sección pensada para investigación pero no para diagnóstico y que incluye, entre otros, los también discutidos trastornos por adicción a la cafeína.
En fin… resulta complicado al principio de la irrupción de una tecnología potente distinguir usos normales y patológicos, más cuando en este caso estamos hablando de la cualidad básica social del ser humano. Recordemos el argumento del Quijote, protagonizado por un adicto a las novelas de caballerías de su tiempo. Nadie hoy se plantearía la adicción a la lectura como un desorden digno de ser tipificado. Recupero la opinión de una colega psicólogo clínico al respecto:
“…. atendiendo a una cuestión más práctica… ¿como abordamos la adicción a las redes sociales, cuando disponemos de ellas de forma permanente, en el bolsillo, a través de nuestro smartphone? “
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Ciertamente, la APA ya anunció en marzo, cuando publicó el borrador, que no incluiría la supuesta “addicción a la red” en el DSM 5, porque entienden las adicciones en función de la substancia que las provoca (tuvieron en su día sesudas discusiones antes de incluir la ludopatía en el catálogo de addicciones). Esto no obstante, no deja impune el uso abusivo de la red, cuyo uso compulsivo y/u obsesivo constituye un transtorno de la conducta que precisa de intervención profesional para su tratamiento.
La pregunta clave para determinar cuando el uso/consumo de la red es perjudicial sería “¿qué cosas fundamentales (atender a la familia, realizar las tareas escolares, cumplir con los objetivos del trabajo…) se han dejado de realizar para estar conectado?”
La dificultad para establecer el límite entre lo razonable y lo patológico viene asociada a la dificultad para tratar el problema: el objetivo de cualquier terapia/tratamiento no será (como en el tratamiento de la adicción a drogas o alcohol) la abstinencia (sería una absurdidad de magnitudes quijotescas pretender que alguien se convierta en un absoluto desconectado) sino ofrecer las herramientas que posibiliten hacer un uso controlado y razonable de la red.
Al hilo de este comentario y de la noticia, recomiendo leer el relato “El León de Comarre” (1948) de Arthur C. Clarke, donde ya se anticipaba que una persona eligiese vivir “conectado” porque la vida “real” no le resultaba tan gratificante.
Se dejan tareas reales, es cierto, pero también es cierto que la sociabilidad de la persona aumenta. Quizá es que los “reales” estamos intentando imponer a los “conectados” un comportamiento anticuado, que a nosotros (los reales) nos parece “natural” porque en la historia conocida ha sido siempre así.
Si una persona elige vivir conectado, en un entorno mucho más gratificante, configurable, a la medida de sus deseos, como un Cyborg, ¿no puede esto ser considerado una opción vital?
Pd: me parece casi increíble que el Sr. Clarke fuera capaz de anticipar esto… en 1948. Aun no había nacido uno de los dos ingenieros que desarrollaron la www, y el otro tenía 1 añito por aquel entonces.
Hablamos de funcionalidades en la red. El internet es solo un canal para la conducta adictiva. Acaso será lo mismo una persona que entra a internet para bajar información de forma compulsiva a otra que entra para ver pornografía? será lo mismo una persona que entra para jugar videojuegos? Hay evidencia empirica en cuanto al tema de los videojuegos, las distintas funciones cognitivas que se requieren, consecuencias psicosociales segun el tipo de juego. Saludos
Muy buen artículo.
En la misma línea os ofrezco uno de reciente creación realizado por Prieto Gutiérrez, con título: "Las Redes Sociales de Internet, ¿Una nueva adicción?"