Meditación guiada para sanar el trauma

Meditación guiada para sanar y empoderar a tu niñ@ interior. Los últimos avances en neurociencia y trauma muestran que determinadas reacciones se automatizan en la edad adulta porque quedaron grabadas en la infancia. Es lo que el paciente expresa, cuando analiza su emoción desregulada como: “lo sé de forma racional, pero lo siento de una forma distinta”. En esta meditación, complementaria a la terapia, se visualiza y empodera al niño, al adolescente, que vivió el trauma, intentando “recablear” el cerebro y la emoción para que no se disparen ahora, en ausencia de los mismos peligros. Disfrutadla…

 

Texto de la meditación:

“Bienvenido, bienvenida, a esta meditación bajo el caparazón, en la que vamos a dar poder, agencia, amor, validación, fuerza, sentido, propósito, futuro… a tu niño o niña interior, a aquellas partes de ti que se sintieron, que se sienten aún vulnerables. Recuerda que a veces, aquello que nos salvó un día, puede hacernos daño después, Y esas partes de ti que sentían que no valían, que no eran capaces, que eran menos… que tenían que demostrar muchas cosas para poder ser queridos, aceptados, pueden ser las mismas que ahora te hacen hostil, sumiso, incapaz de poner límites, culpable, sin autoestima, roto. Son cosas que aprendieste en la infancia, en aquel momento de la vida en que más indefenso estabas, cuando solo necesitabas, cuando solo merecías…amor… todo el amor y la seguridad del mundo a cambio, también, de una sola cosa: ser tú mismo. Antes de empezar, quiero que pienses por un momento en aquellas cosas de las que te sientes orgullosa. Puede ser tu trabajo, tu casa, tus viajes, tu familia, tus animales, tus amigos, las cosas que has creado, los valores que defiendes día a día … Piensa en ello unos segundos… Busca una postura cómoda. Cierra los ojos y lleva la atención a tu respiración. No intentes cambiarla, solo obsérvala. Siente el peso de tu cuerpo sobre la silla o el suelo. Estás aquí, en el presente, en un lugar seguro. Ahora respira profundamente conmigo tres veces, haciendo que el aire salga más despacio al espirar…. Imagina que cada vez que inhalas, traes calma, y cada vez que exhalas, sueltas la tensión acumulada. Sí te invade alguna imagen, algún pensamiento que no tiene nada ver con tu esencia, con lo que estamos trabajando ahora, imagina un globo de luz que pende suavemente justo por encima de tu cabeza, pero fuera de ella. Pon todas esas ideas, toda esa actividad mental. Cada vez que notes un pensamiento emerger, no lo sigas ni te identifiques con él, simplemente imagínalo subiendo, flotando poco a poco en sentido ascendente y guardándose dentro de ese globo…, Mantén la mente clara, presente, atenta. Vamos a entender hoy que muchas de nuestras reacciones actuales no son fallos de carácter, sino ecos de nuestra historia, cosas que nos sirvieron para sobrevivir pero que ahora ya no sirven. Nuestro cerebro es un archivista incansable. Cuando eras niño o niña, ciertos momentos de estrés o miedo grabaron rutas en tus neuronas; como senderos en un bosque por los que escapar, para protegerte…. Hoy, cuando sientes ansiedad, miedo, ante una crítica, un silencio o un conflicto, tu cerebro detecta un “parecido” con aquel pasado y activa un circuito automático. No es que el peligro sea real hoy, es que tu sistema nervioso está leyendo un mapa antiguo. Llevas una mochila emocional llena de piedras que ya no te pertenecen, pero que tu cuerpo sigue cargando por instinto de supervivencia. Vamos a observar de nuevo, durante tres veces, nuestra resporación… Ahora visualiza a ese niño o esa niña que fuiste. Recuerda alguna vieja foto, reproduce en tu mente cómo te sentiste en aquel momento, observa su sonrisa, o su gesto serio… mírale a los ojos con compasión, sin juicio, sonríele, abrázalo, dale la mano…. Ahora puedes decirle: Te veo y te acompaño, sé mejor que nadie por qué te sientes triste, solo, desesperado, incapaz, vulnerable, pequeño, avergonzado… pero estoy aquí contigo ahora para decirte que ya no estás indefenso. Estoy aquí contigo y quiero mostrarte todo lo que hemos conseguido, aquello que ahora no imaginas pero de lo que eres capaz, todo eso que serás, que ahora somos. Recuerda ahora tus fortalezas, tus logros, aquello de lo que ahora te sientes orgulloso y que hemos revisado al empezar. Tómate un tiempo para contárselas al niño que fuiste, para que se sienta a salvo bajo tu cuidado. Nota cómo tu niño/a te sonríe, se abraza a ti, te mira con admiración mientras te escucha, mientras camina a tu lado. Para terminar, integra a ese niño o niña en tu corazón. Prométele que, a partir de ahora, cuando los circuitos antiguos se activen y os hagan sufrir de nuevo, tú, que ya eres más fuerte, tomarás el mando con calma…. Respira profundo, sintiendo tu cuerpo más ligero, tu mente más fuerte. Ahora vuelve al momento actual, a lo que eres hoy. Abre los ojos regresando al aquí y ahora. Estás a salvo, te sientes fuerte, más satisfecho, más ligero, más libre, más tú. Y eres tú quien controla tu vida. Siente ahora la fuerza de tu espalda, la firmeza de tus pies. Ese niño o niña ya no tiene que cargar con el peso del mundo; ahora descansa en ti, y tú tienes hombros anchos para sostenerle. A partir de hoy, cada vez que sientas ese nudo antiguo en el pecho, sabrás que es solo un eco. Respira, sonríe a tu interior y recuerda: El mapa ha cambiado. El camino es tuyo. Tú llevas el mando.”

Gracias :)

 

Entrada leída 1 veces desde Abril de 2022

¿Te ha gustado? Opciones para compartirlo en redes:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *